jueves, 5 de junio de 2008

La "Esquina de campo"

Aquellos que decidan salir a pasear por los terrosos y polvorientos caminos del campo se encontrarán, seguramente en los lugares más recónditos, con una construcción emplazada en el cruce de dos caminos; esas son las viejas "esquinas". Allí, por lo general, sigue funcionando un almacén. En aquellos años en que el gaucho era el único habitante de nuestra geografía despoblada, ese establecimiento era conocido como "la esquina". Diferente y más importante que la "pulpería", era lo que conocimos luego como "el Almacén de Ramos Generales".
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"La esquina" era el comercio más importante de la campaña, era lugar de aprovisionamiento, era lugar de encuentro, de solución para ciertos problemas y punto de llegada del correo y las noticias que tanto se esperaban. Su propietario era un hombre, generalmente, reconocido por su honestidad, solvente y comúnmente solicitado para destacarse en cargos de importancia como los de alcalde o juez de paz.
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El escritor Ambrosio Althaparro, quien con buen criterio, ha prologado sus notas haciendo hincapié en que él sólo relata lo que ha visto para no guiarse por habladurías, dice que por el 1880: "La esquina abarcaba los ramos de almacén, tienda, ferretería, corralón, algo de farmacia, etc; y dentro de estas líneas generales, su surtido y volumen de negocios variaba mucho de acuerdo al capital invertido". Continúa diciendo el autor de "De mi pago y de mi tiempo" : "Solía haber peluquería, taller de carpintería, de herrería, etc. Vi muy de cerca una esquina en la que además de todas esas dependencias, y demostrando el espíritu emprendedor de sus dueños, tenía panadería; se hacían jarabes -horchata y limonada- y se elaboraba tabaco...". Como podemos observar, se trataba de un lugar donde el hombre de campo acudía para adquirir todo aquello que necesitara para su vida diaria e inclusive contratar servicios.
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En otro plano se encontraba "la pulpería", donde las diferencias partían ya desde las características de su propietario, quién lejos de ser un hombre honesto y de reconocida reputación, era una persona que tenía su negocio para atraer a la clientela aficionada al juego y al alcohol. El pulpero, al decir de Althaparro; era coimero en "la taba", usurero en los préstamos prendarios y vendía mercadería falsificada.
Allí se expendía "caña" en gran cantidad y otras bebidas entre las que figuraban algunas damajuanas de vino, que no era tan popular en aquellos tiempos por ser escasa su producción a nivel nacional. También se podía "alzar" tabaco, alpargatas o alguna otra prenda, productos de talabartería y muy pocos comestibles. "La pulpería" era lugar de hombres y el juego era la principal actividad, entre ellos eran preferidos; las cartas; la taba; las carreras "cuadreras", las "riñas de gallos" y las corridas de "la sortija".
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Cunninghame Graham relata: "Llegaban transeúntes que saludaban al entrar, bebían en silencio y volvían a irse, tocándose el ala del sombrero al salir; otros se engolfaban al punto con conversación sobre alguna revolución que parecía inevitable u otros temas del campo. En ocaciones sobrevenían riñas a consecuencia de alguna disputa, o bien sucedía que dos reconocidos valientes se retaran a primera sangre, tocándole pagar el vino o cosa parecida al que perdiera".
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Todas estas son manifestaciones irrefutables de una vida social muy particular en la que se destacaba la camaradería entre los parroquianos (no eran comunes las peleas). El gaucho en pocas ocasiones bebía solo, era un bebedor social, quería estar acompañado y si para eso era necesario "dar vuelta el tirador", no tenía reparos en convidar la vuelta.
Principiaba el siglo y la vida moderna comenzaba a mellar el protagonismo de estas verdaderas instituciones rurales. Las "esquinas" fueron perdiendo vigencia a medida que se extendieron los pueblos a lo largo del ferrocarril, según Althaparro: "su verdadero enemigo".
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La fundación de pueblos a junto a las vías hacían que la gente se decidiera a acercarse a ellos para realizar sus compras, las que por lógica conseguían hacer a mejores precios. Sin dudas el pueblo ofrecía otras ventajas al margen del aprovisionamiento; la relación con otras personas; salones de reunión y la estación del tren, un lugar de increíble atractivo donde se desarrollaba gran parte de la vida social de los lugareños.
Las "esquinas" cercanas a estas poblaciones se fueron transformando en "almacenes" y hoy las podemos ver, como testigos apenas vivos de aquel tiempo pasado, con mesas de "billar" y "metegol" incluidos.
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Texto: Raul Oscar Finucci, Director del periódico “EL TRADICIONAL”
Imagen: Carlos Cordaro

jueves, 29 de mayo de 2008

Una pulpería

Llegamos después a una pulpería donde nos detuvimos para tomar un refrigerio. La pulpería es una combinación de taberna y almacén adonde acude la gente de campo. La parte posterior de la casa daba sobre el camino y tenía un cuadrado abierto en la pared, protegido por barras de madera, a través del cual el propietario despachaba a sus clientes.
Estos quedaban protegidos por un cobertizo. El enrejado de madera cerrábase por medio de una contraventana durante la noche. Tal es el aspecto que ofrecen por lo general las pulperías en todo el término de estas pampas.
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Este breve relato pertenece a William Mac Cann, comerciante britanico que describió en un libro sus experiencias durante el recorrido que realizó por la campaña bonaerense en un viaje efectuado en el año 1848.

martes, 27 de mayo de 2008

Eche otra caña pulpero

Eche otra caña pulpero
que yo soy un pobre criollo,
a quién ya lo busca el hoyo,
porque de pena me muero.
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Y es tanto lo que la quiero
que a pesar de su patraña
en caña juerte se baña
mi amargura noche y día.
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Patrón de la pulpería
por favor eche otra caña.
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Déjeme a mano el porrón
sin afilar la partida
quiero ver si en la bebida
puedo ahogar el corazón
y échela toda patrón
que si no puedo pagar
tengo pilchas pa’ empeñar
y desde el lazo a las riendas
hasta mis últimas priendas
por la caña le he de dar...
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Letra: Alberto Vaccarezza - Música: Enrique Delfino

lunes, 26 de mayo de 2008

Estampillas de pulperías

El Correo Argentino emitía en septiembre de 2005 una serie de estampillas con fotografías de pulperías. Un merecido homenaje a estos "boliches" que forman parte de la historia y tradición argentina.
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Pulpería de Cacho Di Catarina
Mercedes - Pcia. de Bs. As
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-Pulpería El Torito
Baradero - Pcia. de Bs. As.
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- Pulpería Impini
Larroque - Entre Ríos

Pulpería Perucho
Gral. Lavalle - Mendoza

Pulperías y almacenes en Lanús

Primero fué la pulpería, después los tiempos la hicieron desdoblarse en" almacenes y despachos de bebidas", lugar donde guitarra y copas marcaban un alto, en el diario trajín por el sustento.Vamos a realizar un rápido recorrido por los almacenes de Lanús, que los hubo por cierto, con su bagaje de historia y leyenda que perduran hasta la fecha.
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El primer almacén con el nombre de almacén en su frente, del cual tenemos noticia, data de 1870; lo construyó Don Pompeo Meriggi, un italiano emprendedor, en la esquina del camino de las carretas y una de las calles que cortando campo, iba a la estación Lanús. Aún hoy está, con sus pisos de thea, sus techos de tirantería y bobedilla, sus corredores de tejas y sus ventanas de hierro, atendido por un nieto de aquél Don Pompeo, que desde el vértice de su almacén dió nombre a un barrio hoy populoso de Lanús Oeste.
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La esquina del Pompeo tiene una historia de tangos primitivos y milongas corraleras, matizadas con una que otra pelea a cuchillo. El viejo edificio cuya ubicación geográfica es la esquina que forman actualmente, la Av. San Martín y Pte. Derqui en Lanús Oeste, es una de las muestras más hermosas de la arquitectura de mediados del siglo pasado.
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Continuamos evocando boliches famosos, con mostradores de estaño con huecos para la cintura compadre y canillas de cuello de cisne, gorgoteando un hilo de agua melancólico; con espejos gastados que copiaron imágenes olvidadas y mesas para el rezongo de una partida de truco, entre ginebra y cigarro y con alguna que otra guitarra tristona pulsada por un payador errante.
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En 1903, en pleno campo, estaba el almacén y pulpería "La Polvareda" en la calle de igual nombre (actual Centenario Uruguayo) y camino al Monte Chingolo. También por ese tiempo, era famoso el almacén y despacho de bebidas "El Paraíso", atendido por Elías Dellepiane, lindante a la laguna, que existía donde se hallaban los hornos de ladrillos de los hermanos Martín y Gerónimo Demaría, en lo que es hoy aproximadamente Av. H. Yrigoyen y Cnel. Roca en Remedios de Escalada; alto obligado de los carreteros que provenientes de los fortines de Ranchos, Cañuelas, Lobos y otros sitios aún más distantes, buscaban una bebida reconfortante luego tal vez, de extensas y trajinosas jornadas de marcha.
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Almacenes de Lanús, paisajes del suburbio en las calles en cruz, polvo en el polvo del recuerdo de las esquinas borrosas de la historia de este Lanús, que es un poco también la historia del país...

jueves, 22 de mayo de 2008

La pulpería de Cacho Di Catarina


La pulpería, Mercedes Pcia. de Bs. As

miércoles, 21 de mayo de 2008

Esquina de Argúas

Mojones de avanzada
fueron un día
por toda nuestra pampa
las pulperías.
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Mi pago de Arbolito,
quién lo diría,
antes de ser poblado
tuvo su esquina.
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Y era la esquina Argúas
por El Durazno,
lugar para el gauchaje
muy codiciado.
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En esa pulpería
cambió caballos
la galera que vino
desde el Salado.
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Lairararararaira
lairalaraira
vieja Esquina de Argúas,
te estoy cantando.
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Afuera en el palenque
de noche y de día
cantaron las coscojas
sus melodías.
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Y si un cantor del campo
templó la prima,
siempre tuvo algún verso
pa´don Salinas.
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Y en la esquina de Argúas
sigue durando
como en aquellos tiempos
allá en mi pago.
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¿Qué no hay más pulperías,
quién le ha contado?
arrímese a mi pueblo,
venga, paisano.
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Lairararararaira
lairararaira
porque la vieja esquina
sigue durando.
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Víctor Abel Jiménez - Atilio Payeta

lunes, 19 de mayo de 2008

Pulpería

Pulpería, César Bacle

Paisano en la Pulpería

Paisano en la Pulpería, Rodolfo Ramos

Pulpería de campo

Pulpería de campo, Juan León Palliere 1823-1887