domingo, 8 de junio de 2008

Las viejas pulperías

La provincia de Buenos Aires conserva intactas pulperías, esquinas de campo y almacenes de ramos generales que en antiguos tiempos fueron lugar de reunión para los gauchos de las pampas. La pulpería era hasta principios del siglo pasado el establecimiento comercial
típico de las regiones rurales, que proveía a los pobladores de todo lo necesario para la vida cotidiana. Las esquinas de campo y almacenes de ramos generales cumplían básicamente la misma función.
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Eran lugares donde se podía tomar bebidas alcohólicas, se realizaban riñas de gallo, se jugaba a los dados, a los naipes - especialmente al truco -, a las bochas, y se organizaban carreras de caballos llamadas cuadreras con sus respectivas apuestas. También eran frecuentes los "duelos criollos" por el amor de una mujer. Hoy es posible recorrer en varios pueblos bonaerenses, estos lugares que aún guardan en sus paredes los secretos de una rica historia, plagada de anécdotas donde el gaucho es el principal protagonista.
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En Mercedes, está la Pulpería de Cacho Di Catarina, cuya construcción se remonta hacia 1830, y en su exterior conserva su fachada intacta con su palenque donde los reseros ataban sus caballos. Tiene un antiguo galpón que fuera destinado a depósito de mercadería, y un sótano donde cumplía la función de mantener fresca las bebidas. Cerca de allí está el Almacén de Ramos Generales Rachi, que funciona desde 1930 y posee características arquitectónicas de la época. También el Almacén El Trompesón, antigua casona que data de 1910 que funciono como almacén rural, y actualmente es despacho de bebidas, picadas de campo y parrilladas.
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Los almacenes de ramos generales Lo de Pipi, Hermoso y Casa Buena, completan esta anónima de lugares históricos. En San Antonio de Areco, está La Blanqueada, y detrás de esta pulpería, hay antiguas máquinas de moler trigo, una carreta colonial con ruedas de dos metros de alto, viejas diligencias y un ombú centenario. Luego se desemboca en el Museo Gauchesco, que recrea una estancia del siglo XVIII, donde se expone todo el mobiliario que usaban los antiguos dueños de la tierra: una cama de caoba que perteneció a Juan Manuel de Rosas, la imaginería religiosa que había en los oratorios privados, un arcón, un reloj inglés, una caja fuerte de Marsella, y en una vitrina, los famosos patacones, que en 1840 eran la moneda de la provincia. En Exaltación de la Cruz, se puede visitar Los Ombúes, pulpería donde se expenden bebidas a través de una verja que protege el ventanal. Enmarcada entre dos ombúes, se destaca por su fama trágica y las peleas a facón.
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En Chivilcoy, aparecen La Colorada, distinguida por sus muros enrojecidos desde hace más de 130 años; y el Almacén de Ramos Generales El Recreo, hoy museo con estanterías originales y una lista inagotable de objetos de época, entre los que se destaca una caja registradora de 1870, además de la cartelera publicitaria de fin de siglo y marcas desaparecidas de latón enlozado. En Baradero, está el Almacén de Ramos Generales y Club El Torito, inaugurado en 1880.

Texto: DyN