domingo, 20 de junio de 2010

La veleta que identifica a Caballito

Una veleta, con la forma de un caballo retacón, resplandecía en lo alto de la pulpería del inmigrante genovés Nicolás Vila, en lo que hoy es Emilio Mitre y Rivadavia. Corría el año 1821 y Caballito todavía estaba muy lejos de convertirse en el populoso barrio del centro geográfico porteño. En los confines de la capital de aquel entonces, la pulpería y su caballito llamaban la atención. Tanto, que la gente empezó a usarlo como punto de referencia.

Pero en 1925, la veleta fue donada al Complejo Museográfico Provincial “Enrique Udaondo”, de la ciudad Luján. Y por más de 85 años, el barrio que le debe su nombre no volvió a verla. Hasta el 20 de mayo cuando fue prestada al Museo de Esculturas Luis Perlotti, de Pujol 644.

“Las gestiones para el retorno de la veleta al barrio comenzaron en 1995, a través de nuestra campaña gráfica, y a partir de allí, diferentes organizaciones barriales, ONGS, clubes y vecinos en general se sumaron al reclamo”, detallaron Héctor Nuñez Castro y Marina Bussio, directores del periódico barrial Horizonte.

En una moderna vitrina, alumbrado por el sol que se cuela desde un amplio ventanal, y vigilado por una cámara de seguridad durante las 24 horas, el caballito de latón de más de 180 años, descansa apacible a pocos metros de la oficina del Director del Museo Perlotti. Observado y bien custodiado, hasta cuenta con un seguro del Banco Provincia. Es que la veleta volvió pero continúa formando parte del patrimonio del museo bonaerense. Después de que cerrara la pulpería donde originalmente se encontraba el caballito, la veleta pasó a otros techos de diferentes comercios de la zona, hasta que sus últimos propietarios, la familia Domato, la donaron en 1925 a Enrique Udaondo, fundador del Museo de Luján. “Esperamos que el Museo de Luján renueve el préstamo, y que se vaya extendiendo.

Es que para los vecinos, la importancia de haber concretado el regreso del elemento de mayor simbolismo del barrio trasciende los límites catastrales de Caballito. “En la Ciudad de Buenos Aires tenemos 48 barrios, de los cuales algunos toman su nombre de su fundador como en el caso de Almagro, de un parque, como Parque Chacabuco, o de una iglesia, como San Nicolás. Pero hay un solo barrio que toma el nombre de un objeto, un objeto que a pesar de los años, todavía existe. ¿Entonces ese objeto dónde debe estar? En el barrio”.

Fuente: Publicado en el Diario Clarín, 19/06/2010.

1 comentario:

GengisCad dijo...

Interesante historia! Soy uruguaya y no la sabía, siempre me pregunté el por qué de ese nombre.- Gracias por contarlo!